Activismo de escritorio. Salvando al mundo desde tu teclado.

Mucho se ha criticado a la gente que se suma a causas sociales o ecológicas desde las Redes Sociales, pero no pone en práctica valores o actividades relacionadas al tema, y es que sólo expresar una opinión en internet resulta muy sencillo. Pero ¿cuál es el impacto de expresar nuestra opinión sobre temas sociales o políticos?

El activismo digital es definido (tras un extenso análisis) en el libro Digital Activism Decoded, como "todas las instancias de campañas socio-políticas con el uso de infraestructura de redes digitales" (Joyce, 2010). Esto abarca un gran número de actividades humanas en la red, incluso acciones sencillas que a primera vista no parecieran actos políticos y es ahí donde la definición entre el “activismo de escritorio” y el activismo digital se alcanza a diluir.

Si bien en la definición un simple comentario, like o share sobre un acto de corrupción o desastre ecológico califica como activismo digital, la ironía es que este activismo es más bien extremadamente pasivo. Nos puede, por ejemplo, molestar el llamado "Gazolinazo", pero el número de gente que manifiesta su inconformidad en redes, dista mucho de los cuales protestaron pacificamente, se sumaron a las imputaciones legales o participaron activamente en la propuesta de soluciones. Y por supuesto los actos de saqueo, no forman parte de la definición de activismo, ni tradicional ni digital, eso califica más bien como vandalismo.

A simple vista pareciera contradictorio el opinar pero no “participar” de otra manera, aunque, en realidad el activismo de escritorio es la reacción amortiguada de un público menos participativo. Una plataforma muy representativa de esta práctica es Change.org, con quienes tuvimos la oportunidad de conversar para este artículo. Leticia Floresmeyer es Coordinadora de Campaña en Change.

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PUNK: Hola Leticia. Cuéntanos un poco de tu labor en Change.

Soy la Coordinadora de Campaña y tengo la relación con los iniciadores de petición. Porque muchas veces la gente inicia peticiones pero no sabe bien a quién dirigírsela. Existe esta idea de que todo lo puede solucionar Peña Nieto o que hay que ir a la cabeza de las instituciones y normalmente no es así. Las personas que tienen el poder para resolver las cosas, suelen no ser la primera en mente. Entonces veo que las peticiones pidan algo claro, concreto, que se pueda solucionar y que esté dirigido a las personas correctas.

 

¿Cuál es la visión de Change.org?

La visión de la plataforma es empoderar a todas las personas para que puedan lograr un cambio social, un cambio a su alrededor. 

 

¿Qué pasa con la gente que no tiene internet? ¿Cómo se pueden unir a la conversación?

En México estamos tratando de solucionar la brecha digital a través de las universidades. Estamos empezando un programa de voluntariado con el ITESO en Guadalajara,  a través del servicio social que hacen los estudiantes, los invitamos a que visiten comunidades que no tienen acceso a internet y que lleven consigo la herramienta (smartphone). Todo en la plataforma lo puedes hacer desde un smartphone y eso nos ayuda mucho; la penetración de esta tecnología en México es muy alta.

 

¿Las peticiones realizadas tienen algún tipo de legitimación o validación formal?

Depende de lo que se quiera cambiar, hay peticiones a empresas privadas también (no sólo a gobierno). Normalmente, cuando hay un proceso legal como una demanda, les recomendamos a los iniciadores de petición que usen Change.org, como una herramienta que se suma a los procesos legales. Se tiene que hacer el proceso debido para lograr lo que quieren. La plataforma sirve como un “triger" (catalizador) de acción social, de presión.

 

¿Cuál es tu opinión del término activismo de escritorio?

Creo que el término está subentendido. Mucha gente lo critica porque, dicen “ay es que crees que con click ayudas y no estás haciendo nada para cambiarlo”. Pero la verdad es que la gente hace lo que está en sus posibilidades y el simple hecho de enterarse de una causa, leerla y apoyar con tu nombre, es una forma muy vieja de democracia y de ejercer presión social. Creo que no hay que desestimar el activismo escritorio, sino hay que ver cómo ese activismo de escritorio se puede traducir en cambios reales.

 

¿Hay algún antecedente de esta práctica?

Las marchas, y los espacios de opinión publica que se abren para discutir temas. Change, es un espacio digital y es un canal de comunicación, y eso es algo super importante que a veces el público olvida. Cuando tu inicias una petición y la gente la firma, se abre un canal de comunicación directo entre tú como iniciador y los firmantes. Los puedes mantener al tanto de todo lo que pasa con tu petición y además si alguna autoridad contesta en la plataforma, esa información le llega por correo a los firmantes. Entonces se crea un espacio de intercambio de ideas de cambio social, además es un foro donde puedes publicar comentarios. Es un mecanismo democrático de recolección de firmas y de creación de redes de activismo social.

 

¿Crees que en el futuro la plataforma pueda reemplazar algún formato del gobierno?

Creo que es algo que pasa poco a poco, pero te voy a dar algunos ejemplos concreto.

El primero es lo que se hizo con la ley 3 de 3. Se sumaron las firmas recolectadas (escritas), a las firmas recolectadas en la plataforma. Y eso es un reemplazo a un mecanismo de participación ciudadana que ayuda a la participación formal.

Para la nueva constitución que va a haber en la Ciudad de México, invitamos a todos los ciudadanos a que escribieran lo que querían ver en la constitución. Y llegamos a un acuerdo con el gobierno de la Ciudad de México que si una petición recibía mil firmas tenían que dar un acuse de recibo, si conseguía más de 5 mil firmas tenían que tener una junta con tres miembros de la Asamblea Constituyente, y si llegaba a las 10 mil tenía que estar en el borrador final de la constitución de la Ciudad de México, entonces fueron 13 peticiones ciudadanas que se lograron incluir en el borrador de la constitución, y eso es algo histórico. Hay un chico de apenas 17 años que quiere salvar el río de su casa y resultó en un artículo de políticas hídricas integrales en la Ciudad de México. Si bien no es un remplazo de mecanismos de participación, es una aceleración de los mecanismos de participación. Y es la primera vez que pasa algo así en el mundo, que se haya hecho crowdsourcing (colaboración abierta de tareas) de una constitución para un mecanismo de participación ciudadana y que se hayan incluido tantas voces ciudadanas, es algo que no tiene precedentes.

 

¿Alguna ley lo respalda?

Todavía no hay ley que avale que nosotros podamos ser usados como mecanismo formal, pero estamos tratando de llegar a un acuerdo con el gobierno para que se reconozcan como un formato oficial. Además tenemos más de 500 historias de éxito, leyes que sí se han cambiado o que se han discutido en el congreso. Por ejemplo la campaña de "No al doble remolque", que ya llegó a ser discutida en el congreso. Y así con varios casos, desde que no entrara soya transgénica de Monsanto en Yucatán, a que frenaran Trajamar y así hay muchas historias, que tal vez son de menor impacto mediático, como que reabrieran un grupo para niños indígenas en una escuela incluyente en la Ciudad de México.

 

¿Todas las campañas vienen de la Ciudad de México?

No, nuestros usuarios son 5 millones repartidos por todo México, la mayoria están en la CDMX, alrededor de 1 millón, pero los demás están en toda la República. Por ejemplo en Guadalajara tenemos muchas campañas. Enrique Alfaro, el Presidente Municipal, es uno de nuestros perfiles verificados, tomadores de decisiones y contesta directamente sobre la plataforma. También hay muchísimas peticiones en Baja California.

 

¿Cuál es la mezcla de factores que vuelven una campaña exitosa?

Una campaña exitosa normalmente está determinada por varias cosas, pero cuando una persona cuenta su historia logra mucho más empatía con los demás. Entonces normalmente eso obtiene muchas más firmas.

Otra es que el iniciador de petición esté muy involucrado en lo que se está pidiendo en la causa y que quiera que esta campaña se logre. 

Importa que sea una campaña coyuntural, que a los medios les parezca interesante, o que el peticionario sea tan apasionado por el tema que logre que los medios y más gente se interesen en él. Pero en realidad lo que requiere es que una persona quiera cambiar algo en concreto, que tenga una razón para cambiarlo y que se comprometa a llevar la petición hasta el final.

 

¿Esperan algún cambio en la plataforma?

Esperamos que se vuelva más local, queremos desarrollar herramientas tecnológicas específicas para los problemas de México.

 

¿Que tan importante son las acciones digitales comparadas con las acciones en el mundo físico?

Creo que son complementarias. Si te doy un ejemplo, Alberto Escorcia es un activista digital que inició una petición cuando despidieron a Carmen Aristegui de MVS. Una petición que tiene más de 200 mil firmas, y cuando se hizo la entrega de firmas, Alberto convocó a los firmantes a hacer, un tipo de paro en frente de MVS. Fueron más de 5 mil personas, eso le da una fuerza a la petición porque es gente se une en una causa y está ocupando un espacio público. Eso atrae a los medios y atrae la atención de mucha más gente, pero fue una acción en conjunto con ese activismo de escritorio. El recibir un mail con una causa con la que estás de acuerdo y entonces decidir también ir y aportar con tu presencia física. Las marchas y el activismo presencial, tiene una fuerza muy grande, el activismo digital es una forma de organización previa a o que acompaña a ese tipo de resistencia.

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Sin duda esta práctica cada vez más se convierte en una tendencia, el activismo digital es una más de las manifestaciones de libre expresión que hace al internet un lugar tan interesante. Cuéntanos, ¿tú qué opinas del activismo digital?

 

Fuentes: Joyce, Mary. Digital Activism Decoded: The New Mechanics of Change. New York: International Debate Education Association, 2010. Print.

 

Escrito por: Javier Enríquez, Director Creativo de Punk.